Nota: Capítulo dedicado a mis amigas. Ellas me apoyan en todo, incluso con la escritura de mi blog. Si bien ellas no lo hacen, son las que realizan comentarios productivos para que éste sea un blog mejor.
Especial agradecimiento a Luuh : http://love-the-game-ends.blogspot.com y a Anto. Muchas gracias chicas.
Abrí mis ojos. Todo estaba igual. Otro día que no será muy difernete a los demás, pero doy gracias por estar viva. Estaba soñando algo terrible, pero mejor ni recordarlo porque siento que fue real, siento que lo viví antes de dormirme. Antes de pensar en aquel guapo que me quita el sueño.
Nunca me había gustado alguien así, pero éste chico tiene un toque especial que lo diferencia del resto de los varones.
Es unos centímetros, o varios, más alto que yo, cabello castaño claro al estilo Miley Cyrus. Tiene un saludable bronceado, con el que parece que viene de la playa, pero que le va muy bien por sus rasgos. Sus ojos. Todavía no logro decifrar de qué color son ya que no puedo mantener mi mirada en sus ojos por más de dos o tres segundos. Aunque debo decir que lo hago seguido, muy seguido trato de mirarlo a los ojos.
Casi siempre me siento detrás de el,a la derecha de Melody, una de mis mejores amigas. Aunque una no debería ocultarle nada a sus amigas, Mel no sabe que me gusta Sebastián. No tiene que saberlo, porque ellos además de ir juntos a la academia, son compañeros de curso, se ven todos los días. Y presiento que podría llegar a decirle, pero no por maldad, sino para ayudarme haciendo lo que yo nunca me he animado a hacer.
Debo levantarme, acostada y durmiendo no voy a gustarle. ''Hoy es el día, hoy lo veo'' Pensé. Eso fue lo que me faltaba para levantarme. Me puse mis pantuflas y un saco rojo y gris con puños multicolor. Tantos colores me ponen de buen humor.
Me lavo los dientes. Tomo mi extrañable cepillo redondo, por más que sea para peinados con calor, es el único con el que me puedo peinar y quedar conforme. Abrí la ducha. El nido que tenía en mi cabeza, no se arreglaba con cepillo. Igual, en dos horas debería bañarme. Además, no hay nada mejor para que mi pelo quede lacio que secarse al natural.
Bien. Mi piel estaba más suave, la exfolié durante mi baño. Cuido cada detalle. Si eventualmente tocaba mi piel (cosa que dudo), quiero que esté tan suave como la suya, incluso más.
Fui hasta la cocina y preparé el desayuno. Luego de terminar, empezé a releer los apuntes de Historia. Hoy nos iban a tomar lección, pero escrita, un exámen. Quisiera haberme quedado en la cama. Qué aburrido. No voy a mentir, mi materia favorita es matemática. Tan sólo piénsenlo, es práctrica y nada de estudio.
Me puse mi uniforme. toda la mañana se había ido estudiando, aunque no es tiempo derrochado.
Almorzé. Mi mamá me sirvió el plato. No estaba sorprendida. Ñoquis. Los amo, definitivamente la mejor pasta.
Verifico que sé junto a mi má. Sabía prácticamente todo. Mínimo, sacaría un noventa por ciento correcto.
Fui a la escuela. Historia no teníamos, la profesora había faltado. Un día más para repasar.
Toda la tarde en cuatro palabras: Lenguaje, Matemática, Música, Gimnasia.
Se acercaba la hora. Debía ir a la Academia. Merendé algo junto a mi papá, lo clásico, jugo de naranjas y medialunas.
Estaba en la puerta. Subí al primer piso. En el pasillo no había nadie y en el aula tampoco. Colgué la bufanda y la campera en el perchero del salón y mi mochila en el lugar de siempre, a la derecha de Melody.
Volví al pasillo y ya habían varias personas, pero de otros niveles. Yo ni siquiera les hablo, así que me senté en una silla negra.Comienzo a escuchar ruidos.
Venían de las escaleras. eran ruidos familiares. Pisadas conocidas.
Que sea él, que sea él.




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