Nota: Este capítulo, que en realidad deberían ser dos, es tan largo porque como ya les he dicho, debo estudiar para el examen de mitad de año de inglés y no sé si podré publicar en unos días. Igual trataré de escribir nuevamente antes de que termine la semana. Comenten si les gustó el capítulo en el chat. Suerte y saludos. Orne ♥
Entré en su habitación. Una cama king-size y paredes llenas de fotos con sus amigos. A penas se veía la pintura color lila, su preferido.
-¡Hola amiga! - no sé porqué, pero se alegra mucho cada vez que me ve.
¡Hola! - nos dimos un fuerte abrazo.
Cuando se pone de pie, veo que estaba muy producida para estar en su casa. Un vestido negro al cuerpo, con tul en capas. Pulseras, collar y zapatos en dorado. Morgana la había invitado, eso supuse.
-¿Por qué tan producida? - pregunté con intriga
-La fiesta de Morgana, ¿qué?, ¿no te dijo?
-Sí, pero no sabía que era taaaan formal - dije exagerando lo de ''formal''
-Así parece, es para celebrar sus últimas notas del colegio - ''qué humilde la chica'', pensaba mientras Melody hablaba.
-Entonces, lo nuestro queda cancelado, ¿no?
- Sí, pero quedate tranquila, lo hacemos al semana que viene, te lo prometo.
- Perfecto, me voy porque sino no llego - dije mientras cerraba la puerta.
-Chaaau - se escuchó de fondo.
Bajé las escaleras con torpeza.
-¡Chau Martín!
Él se levantó de la computadora y se acercó para saludarnos y para abrirme la puerta.
-Nos vemos a las diez- dijo mientras yo me iba.
Después lo pensé bien. ¿Martín iba? Es una buena oportunidad para verlo como a otro chico.
No estoy segura de o que siento, pero últimamente Martín me parece muy atractivo.
Camino a casa, recibí un mensaje de Morgana. Le contesté que iba a ir, y su respuesta fue la siguiente:
''Grandioso. La vamos a psar d 10. No t olvids q es una fiesta de antifaces. Slds.''
Aún hacía tiempo de pasar por el cotillón. volví dos cuadras para atrás y al entrar, pedí a la vendedora ver los mejores antifaces que tenga.
Me quedé tildada cuando ví uno hermoso, hecho de plástico, completamente bañado en purpurina plateada, bordeado por lentejuelas del mismo color y, al final de cada ojo, una florcita hecha con falsos cristales celestes. Era la perfecta combinación para mi vestido turquesa, por debajo de la rodilla, sin tiras, una cinta color plata y, la parte inferior es tableada, el mismo vestido que usé para el casamiento de mi tía, tres meses atrás.
Maquillé mis pestañas con máscara, rubor en las mejillas y un sabroso brillo labial durazno. Me peiné con media cola, tome la bucleadora y me hice un par de rizos. Por último, me puse los zapatos plateados. Esta noche me sentía una reina. Agarré las llaves de mi casa, caminé hacia la remisería. Pedí un auto y fui hasta la casa de Morgana.
*♥*
Bajé del remis, me até el antifaz y toqué el timbre. Su casa parecía el castillo de una princesa. Salió ella a abrirme y le dí el saludo más falso que pueda existir, haciendo mención a sus calificaciones. Estaba muy bonita, un strapless hasta la rodilla, entallado, amarillo y antifaz del mismo color. Enseguida deduje porqué se había arreglado tanto y estaba tan ''ideal'', Sebastián confirmó su asistencia.
Un rato después, llegaron Melody y Martín. ella usaba lo que le había visto horas antes, con un antifaz dorado y él vestía un jean recto, camisa blanca y su antifaz era de color azul, y mejor, cuando me acerqué a saludarlo, olí su delicioso perfume. A decir verdad, estaba hermoso.
Cada vez me sentía más atraída por Martín y, cada vez que lo veía, olvidaba más a Sebastián.
Me alejé un rato de los hermanos. Noté que Morgana había invitado a todos los hermanos y hermanas mayores de los de la Academia y, en el momento que ví a Sebastián, me parece que lo sorprendí, no podía crees que era yo.
-Hola - a diferencia de muchas de las otras veces que hablé con él, hoy no estaba nerviosa.
-Disculpame, pero, no te reconozco.
-Emma, Sebastián, ¡soy Emma! - decía mientras me levantaba el antifaz para que pueda ver mi cara completa.
-¡Guau! Estás...distinta - ¿en qué sentido lo decía?
-Distinta...¿para bien o para mal? - dije haciéndome la preocupada.
-Obviamente que para bien - dijo mientras se me hacía el galán, pero es muy poco probable que me guste de nuevo, tanto como antes.
-Gracias, pero me voy - no quería seguir hablando con él después de lo que había pasado ayer.
Regresé con ''los hermanos M'', así los llamo a veces y ví que unas personas estaban cantando con un karaoke y eran de a dos o tres personas.
Luego de que Morgana y Sabrina terminaran de cantar ''Poker Face'' de Lady Gaga, miré a ambos.
No pasaron más de cinco segundos que estábamos en el mini-escenario cantando ''Morir de Amor'', de Kudai, me saqué el antifaz antes de cantar, así pude mira en toda la canción a Sebastián a los ojos, como diciendo que ese tema estaba escrito para él. Luego, me lo puse de nuevo. Cantamos mucho mejor que Morgana y su hermana, quien tiene veinte años.
Mientras estábamos bailando, suena un tema lento. Sebastián saca a bailar a Morgana, ¡qué sorpresa! y un chico, al que nunca había visto, saca a Melody. Por ende, quedamos Martín y yo.
No dudó y, dos segundos después de que se fuera su hermana, dijo:
-¿Bailamos?
-Seguro - contesté feliz.
Fueron tres canciones para parejas, dos de artistas nuevos y una, un clásico.
Bailamos ''I will always love you'', ''When you look me in the eyes'' y ''Love Story''.
En medio del tema de Taylor Swift, dije:
-Tengo que decir que durante muchos años me pareciste lindo. Y en este preciso momento, más que nunca.
-¿Si? Vos siempre me pareciste muy bonita - Lo más probable es que me haya puesto colorada como una frutilla.
Se sacó el antifaz, se acercó un poco más y me quitó el mío. Cerré los ojos, el cerró los suyos, unió sus labios con los míos y nos dimos un dulce beso...














