martes, 7 de julio de 2009

Capítulo 4 - ¿Y ella?

No era él.
Ya no puedo esperar. No puedo esperar verlo y decirle la verdad. Aunque no soy de llegar temprano, hoy si lo hice. Necesitaba estar un rato tranquila y pensar. Pensar, pero sola, en silencio, sin nadie que pueda interrumpir mis pensamientos.

Bien. Estoy decidida. Se lo voy a decir.

Pronto se hizo la hora de entrar, aunque faltaran unos minutos todavía, me dirigí hacia el aula. Abrí la puerta y, para mi asombro, allí estaba, sentada cerca de mi lugar. Mientras me miraba, me preguntaba qué hacía ella ahí. ¿Qué hacía Morgana en mi clase? Además, ¿qué hacía ella estudiando, especialmente idiomas? Y antes que nada, ¿Qué hacía ella hablando con Sebastián? ¿Me parecía a mí o le estaba coqueteando?

Respiraba dos veces más de lo normal. No me sorprendí. Morgana siempre fue así, enseguida estaba con cualquiera, con el primero que veía en la calle. Y era de esperarse, Morgana tiene el pelo rubio muy claro, ojos color almendra que en ocasiones se tornan verdes y labios perfectos, una muñeca, por lo que todos los chicos caían rendidos a sus pies.

Aún faltaban unos siete minutos para la clase. Seguía parada. Me dí la vuelta, no necesitaba ver esto, iba a llamar a mi madre para que me fuese a buscar. No podía aguantar esa escena durante dos horas y media.

-Esperá- Era su voz, esa voz que en varias oportunidades trató de insultarme, aunque nunca llegó a terminar sus frases ofensivas. ¡No! Me reconoció.
-¿Si?- respondí con cara de ''qué querés''
- Yo te conozco...-pensó unos segundos-...¡Vos sos Emma! ¡De primaria!
- ¿Morgana?- Ya no podía escapar, debía quedarme allí y ver como conquistaba al chico que me gusta
- Me sorprende que te acuerdes de mí, después de cuatro largos años
- Cómo me voy a olvidar de vos, con lo mal que me trataste, ja

Solté una risita más falsa que no sé qué, aunque ambas sabíamos que eso era verdad. En toda mi primaria fui humillada por ella y por su grupo. Mejor dicho, fuimos, porque también trataron mal a mis amigas.

- ¡Vamos! Me hacés quedar mal ante un bombón, jaja - ¡¿QUÉ?! Bombón y recién lo conoce! -la cara de Sebastián demostraba todo su asombro y el mío juntos.
-Broma, ¿no?- Dije con tono arrogante. Estaba muy furiosa.
-Obvio que sí - Con esa frase intentó zafar toda su vida- Sentate a mi lado, tenemos que recuperar todos estos años sin vernos.

Obedecí, me senté a su lado, pero no para ''recuperar'' cuatro años (felices sin verla) de mi vida, sino para controlar que no se pasara del límite con Sebas.

Dos horas y media de tortura y sufrimiento al ver que Sebastián se entretiene con otra y que Morgana cada vez lo seduce más y más.

Genial, lo que me faltaba, otra chica que busca lo mismo que yo, Sebastián. Lo que me faltaba, seguir ocultando lo que en realidad siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario