viernes, 10 de julio de 2009

Capítulo 5 - El Saludo

¡Grandioso!
En realidad no sé porqué me alegro. No pude prestar atención en toda la clase. Voy a tener que pedírselo a Melody que, creo que tampoco entendió mucho, ya que estubo las dos horas y media viendo mi cara de envidia y celos.

Mel ya lo sabía. Y es que mi rostro no podía callar lo que pensaba.

Pasé unos diez minutos hablando con Morgana sobre estupideces y los otros ciento cuarenta, mirando como el cazador atrapaba a su presa, como minuto a minuto lo enamoraba más y más, como segundo a segundo él caía en aquella trampa de la que a varios les toma mucho tiempo salir.
A Mauro, por ejemplo, mi mejor amigo varón. Siempre fuimos a la escuela juntos, y en la primaria, Morgana lo tenía loquito. Se pasaba horas enteras por el messenger preguntándome qué hacer y sigue diciendome que mis palabras lo ayudaron, aunque en aquel momento no las obedeció.

Pero lo peor ya había pasado. O eso creía yo.

Luego de que terminara la clase, tomé mi colorida bolsa con distintos dibujitos y encendí el celular.
Saludé a la profesora y me dirigí hacia Mel.

Pero en el camino me quedé deslumbrada al ver de qué forma se saludaron Morgana y Sebastián. Él besó su mano derecha mientras se sumergía en sus ojos.

No pude evitarlo. Solté una lágrima. Melody lo notó, se acercó a mí y la secó con sus dedos.
-Perdoná que no te lo dije antes, y perdón porque te manché con sombra.
-Yo sé lo que te pasa, Emmy - así me dice ella para demostrarme su cariño.
-Más tarde te llamo. Necesito hablar con vos.

No dijo nada, solo asintió con la cabeza.

Toqué su hombro y salí de la sala sin saludar a nadie más. Antes de bajar, pasé por el baño y me retoqué el maquillaje. No quería que mi madre me viera así. Nunca hablé de chicos con ella, solo me gusta hacerlo con mis amigas.

Bajé las escaleras, cruzé la calle, saludé a mi mamá y nos dirigimos juntas hacia casa.

Casi no hablé durante el camino, respondía lo que preguntaba, y le hice un par de preguntas sobre su día, pero ni siquiera la escuché.
No podía sacar esa imagen de mi mente.

*♥*

Llegamos a casa, saludé a mi papá con mi siempre (hoy no tan) alegre ''Hola pá'' contestado por un ''Hola hija''.
Agarré el telefono inalámbrico y me dirigí a mi cuarto. Colgué la mochila y la campera en el perchero y marqué el número de la casa de Melody.

-¿Hola? - Era una voz de hombre muy conocida, su hermano Martín.
-Hola Martín. Emma habla. ¿Melody ya llegó?
-Si, ahí te paso.
-Gracias. Nos vemos. Beso.
-¡Hola Emmy!
-Hola Mel - respondí sin ánimo - Antes que na... -me interrumpió y no me dejó terminar la frase.
-No. Te gusta Sebas, es obvio, te encanta. Yo ya lo sabía y todo el curso también - gritaba en mi interior - No sé si Sebastián lo sabrá, pero tiene que ser muy bobo para no darse cuenta. Poco a poco, todos se fueron enterando, por tus miradas, tus sonrisas - Hizo una pausa
-Si, pero... - me interrumpió nuevamente.
-...y porque tus ojos no mienten - mientras hablaba sobre éstos, se me llenaron de lágrimas - Emma, en ellos se ven reflejados tus sentimientos, y en los tuyos se ven que te gusta, y mucho, hasta yo lo sé.
-Si Mel, pero él no me corresponde, ya está, le gusta Morgana y punto.
-No, eso puede cambiar si vos querés, aunque puede tomar tiempo. yo lo conozco desde el jardín de infantes y, cuando le gusta alguien, se emboba con dicha persona.
-¡Gracias!Eso me anima mucho. Me ayudás un montón, ¿eh?
-Disculpame, pero es la verdad. Creo que es un tarado si se ''enamora'' - dijo con tono sarcástico - de una que ni siquiera conoce y que llega de la nada y no de vos que sos una excelente per... -era mi turno de cortar lo que decía-
-Gracias Mel, pero parece que no le importa eso, ni me registra.
-..y no de vos que sos una excelente persona y además, sos muy linda.
-Mel, sos una dulce.
-No tanto como vos lo sos. Tengo una idea. Mañana en mi casa con bolso y pijama. Ya que estamos de fin de semana, quedate a dormir conmigo y hacemos de las nuestras, películas y golosinas.
-Hecho, a las ocho estoy allá.
-Beso - contestó Mel
-¡¡¡¡Chaaaau!!!!

Cené con mi familia y pedí permiso para ir a la casa de Melody. Me dejaron, estaba un poco más alegre, pero no dejaba de pensar en lo que había pasado unas horas atrás.

Me puse mi pijama gris cuya parte superior está estampada con brillos, me metí en la cama y comencé a leer un libro mientras comía unas galletitas.
Me estaba quedando dormida. Apagué la luz, dí un par de vueltas en la cama y caí en un sueño profundo.

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